El mítico festival de música estadounidense que celebraba la paz y el amor, celebra el 50 aniversario de su primera edición en 1969, mientras que las siguientes cumplieron 20 y 25 años respectivamente, siendo la última, su expresión más violenta y chocante.

La primera edición vino a ser una respuesta americana al Festival británico de la ‘Isla de Wight’ (1968) y sirvió como un reclamo masivo por parte de artistas, jóvenes, estudiantes, activistas políticos y ciudadanos comunes, contra la Guerra de Vietnam y contra todo tipo de violencia, utilizando consignas fuertemente influenciadas por el ‘Movimiento Hippie’, que en ese momento estaba en su pico más alto de expresión, pero así también, viendo su inminente abismo desde esa altura.

En aquella oportunidad se lucieron en vivo: Jimi Hendrix, Joan Báez, Joe Cocker, Janis Joplin, Carlos Santana y bandas como: Grateful Dead, Crosby, Stills & Nash, Creedence Clearwater Revival, The Who, Jefferson Airplane, Cannet Heat, entre otros.  

WOODSTOCK 1969: ‘EL SUEÑO ‘HIPPIE’ NO IBA A SER POSIBLE’.

Se apagaban las coloridas amebas de los años 60s, que giró en un mundo opresivo y en plena Guerra Fría, que arrastró sangrientos enfrentamientos en muchas partes del mundo, ya sea por las dictaduras militares en nuestro continente latinoamericano, como por la invasión de tropas norteamericanas a Vietnam.

También fue una época de liberación social y de rechazo a cualquier figura autoritaria, cuyas revueltas más significativas a todas esas injusticias del establishment, se vieron en ‘Los Disturbios de Stonewell’ (que dieron nacimiento al Día del Orgullo Gay), ‘La revolución Sexual’ (que daba inicio a la segunda ola del feminismo y lucha por la igualdad de género), las multitudinarias marchas por los Derechos Civiles, liderados por Martin Luther King y Malcom X, como así también, las protestas estudiantiles que se extendían desde ‘El Mayo Francés’ de 1968, pasando por países como: México, Japón y ‘El Cordobazo’ argentino.

Era 1969, el año en que el hombre llegaba a la luna por primera y única vez, los Beatles hacían su última aparición como banda en el techo de los estudios Apple, asumía su primer mandato como Presidente de los EE.UU, el republicano Richard Nixon, y seguidores de Charles Manson asesinaron cruelmente a la actriz Sharon Tate y a cuatro personas más, días antes de que comenzara el Festival de Woodstock.

La idea central del festival, la semilla original, fue sembrada por el entusiasmo de un joven llamado Elliot Tiber, quien tras fracasar como diseñador en New York, volvía a su pueblo natal de Woodstock, donde trabaja en un hotelucho de sus padres, que mantenían vacías sus habitaciones debido al anonimato que envolvía a dicha ciudad, ubicado en el condado de Ulster, dentro del Estado de New York, que contaba con unos 2000 habitantes. Para revertir esa paupérrima situación, el joven de 24 años emprendió la aventura de organizar un festival de rock que trajera turistas a la ciudad, y por lo tanto, clientela a sus padres, quienes portaban ideas conservadoras, al igual que la mayoría de ese pueblo que se oponía rotundamente a semejante evento dionisíaco.

Tiber, en su libro ‘Taking Woodstock: A True Story of a Riot, a Concert and a Life», que luego sería adaptado al cine por el director Ang Lee en 2009, explica cómo se puso en contacto con el promotor Michael Lang, quien se encontraba en la ciudad de Woodstock y tenía experiencia en festivales, como uno que realizó en Miami en el 68, con presencia de Hendrix. En dicha película, Lang aparece retratado como un ‘yuppie‘, vestido de hippie.

La resistencia de los pobladores de Woodstock hicieron que el evento se celebre en la condado de Bethel, New York, en una granja propiedad de un hombre llamado Max Yasgur, quien lo alquiló por la suma de 10 mil dólares. Este festival pensaba contar con 20 mil personas, como máximo, pero juntó más de 500 mil personas en los casi cuatro días.

El festival, llevado a cabo del 15 a la madrugada del 18 de Agosto, estuvo decorado por el exceso de drogas, nudismo, sexo y mucha música, de parte de artistas que se consagrarían en dichos escenarios, debido a que varias estrellas del momento, no lograron cerrar un trato o simplemente rechazaron la idea de tocar en una estaca de cerdos, pensando que se trataba de ‘otro festival para unos cuantos hippies en decadencia’.

Entre ellos se encontraban: Bob Dylan, King Crimson, The Doors, Led Zeppelin y Frank Zappa. De igual manera, se vivieron grandes emociones, con un line up que uno podría considerar de segunda mano, pero con grandes performances individuales, como la de Carlos Santana y su joven baterista Michael Shrieve, que se mandaba tremendo solo en el nudo del tema ‘Soul Sacrifice’.

Un memorable show por parte The Who, la noche previa a la tormenta que hizo que el festival se prolongue casi un día más y donde interpretaron unas 20 canciones, siendo el set más largo de todos, teniendo en cuenta, que la mayoría de las bandas no llegaban a tocar 10 temas en vivo.

En un momento dado, cuando el cuarteto británico termina la canción ‘Pintball Wizzard’, extraído de su ópera rock “Tommy”, el activista político Abbie Hoffman sube al escenario y toma el micrófono para decir: ‘Esto es una mierda, mientras están aquí haciendo nada, Jonh Sinclair se pudre en la prisión‘. Luego, Hoffman sería echado del escenario por un muy molesto Pete Townshend, y cuenta la leyenda, que éste le dio un guitarrazo en la cabeza.

John Sinclair era un poeta miembro del movimiento ‘Panteras Blancas’, un grupo anti racista radical, que respondía al llamado de los ‘Panteras Negras’, quienes buscaban adeptos en filas blancas. Sinclair también era el manager del grupo MC5 (propulsores del punk) y el mismo fue condenado a 10 años de prisión por venderles dos cigarrillos de marihuana a unos policías encubiertos.

Pero si algo inmortalizó a este festival, fueron las centellas que no venían del cielo, sino de los parlantes, cuando Jimi Hendrix subió e hizo, quizás, la interpretación más original y descriptiva del himno norteamericano, utilizando la distorsión de su guitarra, para recrear el sonido de misiles, ráfagas y sirenas de la muerte, que sonaban en Vietnam.

 

WOODSTOCK 1994: CUANDO LAS ROSAS SE CAMBIARON POR LODO.

Para celebrar los 25 años de la primera edición del festival de 1969,  en tiempos donde la música y el estilo de vida de muchos jóvenes era muy diferente al de la primera edición, asistiendo esta vez los hijos de la generación pasada, que no tenían una guerra o causa por luchar y donde las flores de la paz y la no violencia, fueron reemplazados por el libertinaje y la inmadurez de los años 90s, ya sea de parte del público como de los artistas.

Este festival iba a ser el más divertido de una Generación X, que creció con la MTV y el fast food.

Era el año 1994, Nelson Mandela asumió la presidencia de Sudáfrica dando fin al ‘apartheid’ y Kurt Cobain, líder de Nirvana, se suicidaba meses antes de este festival.

El evento celebrado del 12 al 14 de Agosto, se mantuvo en el condado de Ulster de New York, pero ya no en la granja de Max Yasgur, sino en un pueblo llamado Saugerties, de poco más de 19 mil habitantes y donde más de 300 mil personas asistieron a lo que iba a ser dos días que se extendieron a tres, debido a una intensa lluvia que dejó el campo en pésimas condiciones, bautizando a esta fiesta como ‘Mudstock’.

El line up contaba con varios nombres que siguen circulando hasta el día de hoy y otras que ya no. Se podía ver figuras de culto en esa camada de bandas alternativas como: Collective Soul, Primus, Porno for Pyros o Nine Inch Nails, así también, grupos que inclusive ya visitaron nuestro país, como: Red Hot Chili Peppers, Metallica, Aerosmith y Blind Melon, que se presentaba en el escenario principal. Éstos últimos quedaron en la memoria de todos cuando su cantante, Shannon Hoon, cantó todo el set bajo los efectos del LSD.

El mismo sufría una fuerte adicción a la heroína y a la cocaína, que lo llevaron a la muerte al año siguiente.

También desfilaron bandas emergentes en ese momento como: The Cranberries, Cypress Hill y Green Day, cuyo memorable y alocado acto, estuvo marcado por la guerra de lodo que la gente lanzaba al cantante Billie Joe Armstrong y este respondía de la misma forma, burlándose de ellos por estar sucios y mojados, como los hippies del 69.

Green Day ese mismo año lanzó su disco ‘Dookie’, el que los llevó a la fama.

PD: En el minuto 6:50, Billie Joe hace alusión al Woodstock 69 diciendo: “¿Dónde está Abbie Hoffman?, quiero golpear a alguien en la cabeza con la guitarra”.

WOODSTOCK 1999: LA MUERTE DEL ROCK EN LOS ESTADOS UNIDOS.

El Nuevo Milenio se acercaba, el Y2K, el «fin del mundo» y todo el marketing que rodeaba a ese año tan esperado, quizás desde la llegada del Mesías en el Antiguo Testamento.

Todo era muy excitante, no existía el ayer y todo era mirar adelante, tanto así, que los noventas debían hacer un difícil balance de lo sucedido musicalmente y que mejor forma que celebrando los 30 años del primer Woodstock.

El año 1999 fue uno bastante agitado a nivel global, con hechos que conmovieron al mundo, como la ‘Masacre de Columbine’, donde dos jóvenes estudiantes secundarios abrieron fuego en su escuela, asesinando a 15 personas en abril de ese año. También se daba ‘La Batalla de Seattle’, un disturbio de 40 mil manifestantes entre ecologistas, obreros y jóvenes anarquistas americanos, contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), que daba inicio al movimiento ‘anti globalización’. 

Este Woodstock 1999 traía una inmensa diversidad de estilos en tres escenarios, durante 3 días, del 23 al 25 de julio y sería transmitido por la TV Americana, por el sistema ‘Pay-per-view’ (pago por ver). En esta oportunidad, volvieron a cambiar de sede, pero no de Estado, los organizadores encontraron un pista aérea militar abandonada, en Rome, New York, y el evento estaba apoyado políticamente por el Alcalde de esa ciudad, Joseph Griffo, actual Senador Republicano de los EE.UU, el mismo instaba por todos los medios a que la gente vaya al festival, que tenía un costo de 180 dólares por los tres días, teniendo en cuenta los 18 dólares del 69 y los 130 dólares del 94.

Había puestos de cajeros automáticos, bebidas, comida rápida de conocidas marcas corporativas y tenían unos precios exorbitantes. Una joven denunciaba que pagó 12 dólares por un pedazo de pizza y otro joven dijo que tuvo que beber el agua de su pipa de cannabis, para no deshidratarse.

Era el consumismo con la perilla al máximo, en un festival cuyas consignas históricas, significaba todo lo contrario a lo que ahí se respiraba. Pensaron que irían unos 200 mil yuppies o niños ricos universitarios, pero se encontraron con varios slackers amantes del rock y del caos.

En lo musical, había de todo y nadie se podía quejar, el line up abarcaba a las bandas más populares del género de moda en ese entonces, el Nü Metal, con bandas como: Kid Rock, Rage Against the Machine, Korn y Limp Bizkit, lo mismo que el post grunge de bandas como: HIM, Live o los británicos americanizados de Bush, liderados por Gavin Rosedale. Sin olvidar el set electrónico de The Chemical Brothers o Fatboy Slim, la cuota femenina de Alanis Morissette, Jewel y Sheryl Crow, las presentaciones magistrales de Dave Mattthews, Jamiroquai o Elvis Costello, como así también, la fuerza de grupos como Metallica y Megadeth, más el cierre a cargo de los Red Hot Chili Peppers, que sacaban el mejor álbum de ese año: ‘Californication’. 

Un mar interminable de cabezas en dicho festival cuyo pacífico primer día, parecía que iba a repetirse en dos oportunidades más. Cerraron el telón del viernes 23 la banda Bush en el escenario Este (el principal) y George Clinton en el escenario Oeste. El segundo día tendría un arranque amistoso con Wyclef Jean, Alanis y los Counting Crows, pero llegaba las 20:00 hs del sábado y subía Fred Durst con los Limp Bizkit a escena.

Sin dudas, Limp Bizkit daba uno de los mejores shows de su carrera, Fred es un tipo al que le gusta manejar todo lo que está a su alrededor, inclusive, sin son 200 mil personas, ya que todos tienen que poguear y prestarle atención.

Ya con el público en sus bolsillos, Fred llama a sacar toda la mala energía cotidiana y comenzar a «romper cosas», mientras empieza el tema ‘Break Stuff’, el público le hace caso y empiezan a sacar las maderas de los puestos de comida y comenzaban a ‘surfear’ entre el público. La cosa se salía de control y en un momento dado, le bajan el volumen del micrófono a Durst, que trataba de arrancar el penúltimo tema: ‘Nookie’, su más reciente hit, él mismo manda a la mierda a los técnicos y éstos le reponen el audio.

Fred luego nota la cantidad de maderas y personas surfeando por encima de esas cabezas y pidió hacer lo mismo, para el último acto, su versión de ‘Faith’.

Por si no fuera suficiente desmadre, la siguiente banda era Rage Against the Machine, un grupo de extracción marxista/guevarista, que vendía millones de discos en los EE.UU y eran perseguidos por la controversia. 

RATM acostumbraba portar dos banderas en el escenario, una con el rostro del Che Guevara y la otra era la bandera norteamericana invertida, pero para este festival, la organización les prohibió hacerlo y ellos sorpresivamente hicieron caso, pero no sabían, que el cuarteto de Los Ángeles tenía una sorpresa al terminar su set y era la de quemar la bandera yanki, al finalizar ‘Killing in the Name’.

Más tarde Metallica daba fin a la segunda noche, en la que sería la fecha más rockera de todas y para el tercer día, se suponía que iba ser, por fin, todo paz y amor, con un cartel que incluía a: Willie Nelson, Everlast, Elvis Costello, Jewel, Creed y el cierre de los Red Hot, pero finalmente, esa fecha se recordó como: ‘el día que el rock murió en EE.UU’.

Como mencionamos antes, los precios de las bebidas y comidas eran muy elevados, la falta de dinero en efectivo, ya sea para comer o volver a casa, empeoraba todo para los presentes, que ya eran jóvenes jugados a su suerte y como en la novela ‘El Señor de las Moscas’, siguieron sus instintos y por supuesto, se volvieron todos locos.

El caos comenzaba cuando miembros de una organización anti violencia armada, repartían miles de velas al público, para que lo encendieran al momento que los RHCP tocaran ‘Under the Bridge’, como llamado a la conciencia sobre el peligro de las armas, pero las velas se usaron como mecha de lo que sería una verdadera revuelta trágica, que incluyó saqueos de puestos de comida, incendio de parlantes, robos a cajeros automáticos y autos estacionados que fueron violentados y usados como barricadas, contra la respuesta policial.   

Los Red Hot estaban presentando su último gran álbum ‘Californication’, Flea tocaba el bajo desnudo y John Frusciante estaba de vuelta en la banda. Los mismos estaban haciendo lo suyo, hasta que los detienen para que uno del staff del festival agarre el micrófono y tranquilice a aquellos que se espantaron con las pantallas que mostraban fuego por todas partes.

La banda retornaba al escenario para un par de temas más y antes de comenzar ‘Sir Psycho Sexy’, Anthony Kiedis dice: ‘Wow’ desde aquí esto parece la película ‘Apocalispse Now’.

Y para colmo, el último tema de su set era el cover de Jimi Hendrix, ‘Fire’, que según Kiedis, fue a pedido de la hermana del fallecido músico, de que cerraran con ese tema, como tributo a quien cerraría la primera edición de 1969 y vaya que hubo fuego.

Así concluía uno de los últimos festivales masivos de rock en los EE.UU, con un line up sumamente rockero. Era el fin de una era, donde la música salía perdiendo y los políticos conservadores ganando.