Pasó el Día 1 del Asunciónico 2019, con una amalgama de artistas nacionales e internacionales muy eclécticos, que se aglutinaron dentro de un Espacio Idesa colmado de un público sediento del mejor sonido actual.

La jornada que se inició a horas de una soleada tarde asuncena, Missmaella fue la encargada de abrir el festival desde el Stage 3, en simultáneo con la Siega Roots en el Stage 1, que ya mostraba lo diverso que era este multicultural line up: Rap por un lado y Reggae Pop por el otro.

Tras el paso de The Crayolas, Nine Bits, Los Tempranos, Antenna, Partes Iguales y LaNuestra como los nacionales, llegaba el turno de los platos internacionales. Por un lado los DJs: Loud Luxury y Zhu que desembarcaban por primera vez en Paraguay.

Más tarde subía un viejo amigo de la casa y un eterno enamorado de la música de Mangoré, nos referimos al uruguayo Jorge Drexler, quien acompañado de músicos españoles, dirigió a un ya multitudinario público paraguayo que le guardaba un enorme respeto, en el escenario principal.

Su canción “Milonga Paraguaya” fue uno de los más celebrados, previo a sus palabras de aprecio hacia la obra de Agustín Pío Barrios, por quien dijo: “Mangoré inventó el tropicalismo antes que los brasileros lo hagan en los años 70”.

Tras el show del rioplatense ganador del Oscar, arrancaron los brasileños de Armandinho en el Stage 3, con un sorprendente acompañamiento del público, ya que al mismo tiempo, The 1975 comenzaba a ser la primera banda anglosajona en sonar en el Asunciónico, en el Stage 2.

La banda liderada por Matthew Healy viene de ganar un Brit Award y era uno de los actos más esperados por los jóvenes, quienes colmaron, bailaron y cantaron a gritos las canciones que recorren sus disímiles tres discos de estudio.

Una actuación colorida, un sonido chicloso y un cantante que se robaba toda la atención con su hedonismo escénico, su trato amigable, actitud inofensiva y estética “Tumblr”, como una vez, él mismo Healy describió a su banda.

Cerca de terminar su set, el grupo de Manchester tenía la difícil tarea de retener a su gente, para un último suspiro, ya que en el Stage 1, se avecinaba la llegada de sus hermanos mayores.

Una vez que todos estaban acomodados en sus puestos, observando una tarima retro/futurista, las luces se apagaron y una alarma infrarroja hace de cuenta regresiva, previo al despegue rumbo a la Luna, con estadía en Tranquility Base Hotel & Casino.

Nuestros héroes suben al escenario por primera vez en Asunción y comienzan con la canción que marcó el punto de inflexión en sus carreras, ellos eran: Matt Helders, Nick O’Malley, Jamie Cook y Alex Turner, que con sus doce cuerdas de la guitarra, comienzan a entonar el riff del tema: “Do I Wanna Know?”, con el correspondiente tarareo de los presentes.

Los Arctic Monkeys en Paraguay ya eran una realidad.

Un ritual que se venía repitiendo en varios países del mundo y que por fin se daba en suelo guaraní, la gente se apretujaba para ver a sus ídolos y luego se dispersaron para que detone “Brainstorm”, una verdadera bomba de relojería que data sus años mozos, con el arreglo del bajo que desacelera unos tiempos en su nudo, mientras Helders carga combustible, para que sus brazos vuelvan a golpear todo lo que tiene enfrente.

“Snap Out of It” para el primer momento bailable y seductor de su vocalista, que luego volvió a la distorsión, con su oda al stoner rock: “Don’t sit down cause i’ve moved your chair”, que incluyó el paso de “La Macarena”.

“One Point Perspective”, primera canción del último álbum en sonar en el set y cuya letra se desarrolla como un guion cinematográfico introspectivo, donde Alex es el protagonista y debe morir.

“I Bet You Look on the Dancefloor”, aquel primer sencillo de su carrera en 2005, el que fue su “I Saw Her Standing There”, previo a ser los mejores debutantes en la historia del Reino Unido en el 2006.

Los años no vienen solos, el crecimiento musical de los Monkeys desde ese entonces fue astronómico y la mencionada canción: simple, sucia y adolescente, hoy en día es una simulación en vivo, para los nostálgicos y para recordar cómo éstos empezaron a hacer música con pocos recursos técnicos, y aún así, fueron Número 1 en su país.

Del garage rock teenager británico, al rock más americanizado del 2011 con: “Library Pictures”, donde Turner es un elegante Josh Homme , seguido de “Knee Socks”, donde el propio líder de los Queens of the Stone había grabado sus voces en el disco AM del 2013.

Nick O’Malley y Matt Helders hacen de coristas, llegando a notas altísimas, mientras que la voz de Turner se vuelve la de un crooner. Eso se pudo apreciar en el timbre que ya adopta, en temas de su juventud como: “Teddy Picker” y “From the Ritz to the Rubble”, que fue la gran sorpresa del set y salvó la vida de los viejos fans.

“Why’d You Only Call Me When You’re High?”, trajo la curiosidad de la noche, porque Alex Turner recibió una bandera del Paraguay, la subió a sus hombros y luego la colocó en el mástil de su micrófono, siendo ésta la primera vez que, el siempre reacio Turner, muestra un gesto algo populista. (Bien por nosotros y nuestros símbolos patrios, creo).

Sonó “The Ultracheese”, una triste balada que podría haber sido compuesta para que la cante su fallecida amiga Amy Winehouse, pero ahí vimos a un Alex Turner de 33 años, que a los 17, soñaba con cantar como su amigo Richard Hawley y lo está logrando de a poco.

Por su parte, temas como: “Cornerstone” y “505”, nos muestra al joven Alex que añoraba llegar al momento en que se encuentra actualmente. Cuando componía canciones lentas que brillaban entre lo más rockero de su discografía.

Una improvisación instrumental denominada, “The Jam of Boston”, inicia el tema homónimo al sexto álbum, con el vocalista sentado en los teclados, para contarnos cómo los avances tecnológicos le sacan de quicio y pide un beso “en la parte inferior de la teta lunar”. La canción era “Tranquility Base Hotel & Casino”, nombre del disco con el que marcaron un quiebre sobre el concepto que se tenía de ellos y puso a Alex Turner como el líder indiscutido y a Matt Helders como su mano derecha.

“Crying Ligthing” y “Pretty Visitor”, pegados para rendir tributo a aquel álbum ‘Humbug’ (2009) que los llevó al desierto de Joshua Tree, California, donde fue grabado y que más tarde daría forma a lo que resultó ser el proceso previo a ‘AM’ y su éxito comercial en EE.UU.

“Four out Of Five” para dejar este mundo que “…se está gentrificando” y la única escapatoria es ir a la Luna para vender Tacos y recibir buenas puntuaciones en las redes sociales. Este fue su último tema antes de abandonar el escenario, con un show que ya llevaba 10 estrellas de 5.

Los Monos nunca antes habían transpirado tanto como lo hicieron en Asunción, por lo que se tomaron unos minutos antes de retornar, Turner llevó un saco blanco durante todo el show y no podían terminar sin antes presentar: “Star Treatment”, donde el último astro generacional del rock, admite que de chico: “sólo quería ser uno de los The Strokes”.

Posteriormente, las cortantes y sensuales que forman a la bella “Arabella”, anticipan el final del concierto, que vino con la supercool: “R U Mine”.

La banda terminó exhausta, dejaron todo y el público respondió como pudo, porque así como el abanico de propuestas musicales eran muy variados, los gustos de los presentes también, pero indudablemente, todos fueron testigos de una agrupación Clase A, de las últimas con credibilidad y con mucha relevancia, en el casi acabado mundo del rock.

Al finalizar los Arctic Monkeys, inmediatamente, comenzó Pablito Lescano y los Damas Gratis para agitar y agregar literalidad a la expresión: “En el Asunciónico 2019 hubo de todo”.