Concluyó la tercera edición del festival más importante del Paraguay, con el Día 2 del Asunciónico, una verdadera batalla llena de obstáculos, pozos, lodo, agua y muchas botas, que lucharon en una noche en la que la música salió victoriosa.

La jornada del martes amaneció colapsada de agua en sus calles, repercutiendo en el tránsito de ida al Espacio Idesa, donde se se iban a presentar: Lenny Kravitz, Twenty One Pilots y Steve Aoki, entre muchos más.

La lluvia de casi 15 horas ininterrumpidas, puso a la ciudadanía en modo escéptico y comenzaba la batalla de Asunción, primer rival: El clima.

No era poca cosa, había altísimos niveles de frustración y, finalmente, para las 17 hs, las nubes se alejaron del cielo de la Capital y la gente, que hizo muchos sacrificios para llegar temprano, pudo ver al cordobés Paulo Londra, el príncipe del trap rioplatense en el Stage 3.

Cruzando el charco, yendo del Río de la Plata hacia el oriente, vimos a los también muy queridos uruguayos del Cuarteto de Nos, quienes se enfrentaban contra Interpol, en casi el mismo horario.

Los príncipes del post punk neoyorkino volvían a Paraguay:

En el Stage 2, con lodo hasta en las rodillas, se llegaba para sentir los ultra graves cosquilleos en el estómago que provoca el perfecto Paul Banks, que arrancó con “Say Hello to the Angels”, de la sublime ‘Turn on the Bright Lights’ (2002), aquel debut de ensueño que enamoró al mundo independiente. Tampoco faltó: “Leif Erikson”, “NYC” ni “PDA”, en lo que fue un set corto y sumamente íntimo.

Volvimos a escuchar la angustiosa “Evil”, mientras la noche comenzaba a ponerse fresca, pero los Interpol sólo estaban calentando. Se trajeron también: “Obstacle 2” y cerraron con: “Slow Hands”.

La jornada comenzaba e Interpol ya había hecho historia una vez más. La contienda asuncena se trasladó al Stage 1, donde los irlandeses de Snow Patrol hicieron que la noche sea más oscura y también aumentaron la sensibilidad del público.

No faltaron los temas: “Open Your Eyes” y “You’re All I Have”, clásicos de aquel álbum, ‘Eyes Open’ (2006), que en vivo suena como en una consola de estudio, con una vocalización impecable y una batería que usaba paneles acrílicos, al más estilo Butch Vig, para que la mezcla sea más precisa.

Las emociones también se mezclaron y comenzó a llover de nuevo, pero esta vez, eran lágrimas las que caían sobre la arena mojada, cuando el grupo cerró con su gran hit: “Chasing Cars”, que en persona es aún más lenta, triste y extensa.

Eso ocurrió en el Stage 1, luego había que hacer otra complicada marcha al otro escenario principal, para ver al grupo que iba a comenzar a agitar las piernas sobre el ya embarrado Espacio Idesa, que ahora recibía la visita de los norteamericanos: Twenty One Pilots.

A nivel global, este dúo convoca al público adolescente y, en Paraguay, se pudo ver las sonrisas más alegres del mundo. Su fandom iba a disfrutar, por primera vez, de la presencia de sus ídolos y en su momento más fresco.

Encapuchados y en llamas, así subieron al Stage 2: Tyler Joseph y Josh Dun.

Los nacidos en Ohio hicieron: rock, pop, hip hop y electrónica, estilos tan variados como sus vestuarios que se alternaban entre los temas que no pudieron faltar: “Ride”, “Stressed Out” y “Heathens”, entre otras descomunales acciones, como la del baterista, Josh Dun, que hizo un solo sobre las cabezas de sus fieles seguidores que, literalmente, lo sostenían en andas.

Esta puesta en escena ya lo coloca como el baterista más interactivo de todos, superando al mismo Tommy Lee.

Tyler Joseph, por su parte, es imperativo, indomable y tiene energías para rato. El intenso campo humedecido ya no eran un problema y todo era una fiesta, ya era la mejor noche de miles de personas en el Asunciónico y esto aún no terminaba, porque en el siguiente escenario, subía el último guitar hero del rock norteamericano: El señor Lenny Kravitz.

El mismo fue un catedrático de su género musical, con calidad técnica instrumental, vocal y mucha sensualidad, es el hombre de 55 años que nunca envejece. Comenzó llevándonos a todos directamente a 1999, con “Fly Away”, unos de sus himnos de guitarra, que vino acompañado con el groove especial del bajo, a cargo de Gail Ann Dorsey, mundialmente conocida por haber sido la bajista de David Bowie, en sus últimos 20 años.

Las lecciones de guitarra siguieron con su versión de: “American Woman”, “Dig In”, “Where we Running” y “Always on the Run”. No sin antes pasar por el desamor de: “Again” y “It Ain’t Over Til It’s Over”.
Su cierre fue con su riff más famoso: “Are You Gonna Go My Way”, en lo que fue el cierre de la noche más rockera de esta edición, con un referente en dicha materia, un artista que se hace grande en todas partes y en Paraguay se hizo gigante.