Los Arctic Monkeys lanzaron hoy su esperado sexto álbum de estudio titulado: ‘Tranquility Base Hotel & Casino’ y para promocionarlo fueron al programa The Tonight Show, que conduce el actor y comediante Jimmy Fallon.

Ahí el grupo presentó por primera vez en TV, el aclamado tema: “Four out of Five”, que podría ser el primer sencillo de este nuevo álbum, teniendo en cuenta que no hubo un adelanto previo a este lanzamiento, salvo lo que se filtró por Internet esta semana.

Este nuevo material discográfico de la banda liderada, hoy más que nunca, por Alex Turner, es un trabajo que no se puede tomar con pinzas, porque es un todo, con un concepto y sonido completamente diferente a cualquier otra cosa que hayan lanzado antes como Arctic Monkeys.

El cantante y guitarrista devenido en pianista, compuso de forma unipersonal las 11 canciones de ‘Tranquility Base Hotel & Casino’, un disco que al parecer iba destinado a ser su primer álbum en solitario y se nota bastante.

La estética de los Arctic Monkeys ya no es la misma y como vimos en el set del programa de Jimmy Fallon, ya ni siquiera son un cuarteto, sino que se componen como una orquesta en vivo, con cuatro sesionistas que acompañan a Turner y compañía.

Si hacemos la cronología de los Arctic Monkyes, desde su primer álbum: ‘Whatever People Said What i am that’s what i’m not’ (2006), el cambio es titánico, porque obedece a las diferentes etapas de la música, la banda y sobretodo, la visión de Alex Turner, el encargado principal de las letras.

El sucio garage rock del primer álbum, que la NME dijo que: “Tiene la ironía de los Sex Pistols, las melodías de los Beatles, el groove de The Smiths, el legado de The Kinks y un aire de Oasis…”, hoy se traslada a la voz, puño y letra de Alex Turner, que con este regreso, se consolida como el gran letrista de su generación.

Su segundo álbum ‘Favourite Worst Nightmare’ (2007), vino pegado a su álbum debut y en plena gira, en ese entonces, todavía eran unos jóvenes sumamente tímidos, que se negaban a dar entrevistas a la televisión y a actuar en sus videos.

Cualquier adolescente inteligente de la época sentía que los Arctic Monkeys eran uno de ellos, entre tanto caretaje que había en las otras bandas de rock, sobre todo en Inglaterra, cuando Chris Martin se convertía poco a poco en el nuevo Bono y los Oasis caían en desgracia.

Luego llegaría ‘Humbug’ (2009), que se acerca más al concepto y etapa de la vida del Alex Turner del sexto disco. El mismo había grabado, previamente, el primer álbum de su proyecto paralelo, The Last Shadow Puppets en el 2008, con su mejor amigo Miles Kane y de esa experiencia contrajo aristas que posteriormente supo moldear en ese tercer disco de los Arctic Monkeys.

‘Humbug’ fue el primer trabajo bien sombrío de la banda, que se adentraba en sus veinteaños y comenzaban la etapa adulto/joven, dejando atrás las canciones sencillas y con voces chillonas, propia de una edad con cambios hormonales. El cambio fue positivo para Alex Turner, cuyo perfil iba tomando más confianza, porque ya comenzó a actuar en los videos, se dejó crecer el cabello y ya no colocaba su guitarra a la altura del tórax, para bajarlo hacia la zona genital.

Ya se sentía más cómodo, aprendió a aceptar su imagen de rockstar y en los siguientes años, sería catalogado como el nuevo galán de canciones pop sensibles, con el cuarto disco: ‘Suck it and See’ del 2011.

El grupo ya era considerado un neoclásico en muchas partes del mundo, menos en los EE.UU, un mercado sumamente complicado y tradicionalista, que siempre se mostró reacio a las propuestas británicas de los últimos 20 años, salvo con Coldplay y los One Direction, que rompían la brecha entre el rock y el pop en el 2013, año en el que los Arctic Monkyes lanzaron su álbum más yankee: ‘AM’, que contó con las contribuciones de Josh Homme (Queens of the Stone Age), para redondear una propuesta filosa, elegante y super cool.

Su mejor trabajo discográfico para algunos y el más comercial para otros, ya que muchos comenzaban a ver a Turner como un traidor de sus propias palabras y filosofía de sus dos primeros discos. El nuevo Alex se peinaba como un Teddy Boy, usaba joyas, ropa de cuero ajustado y las chicas deliraban por él, porque ya era un sex symbol para un nuevo público norteamericano y mundial, que no consumía música indie, pero que adoró la quinta placa de los Arctic Monkyes.

Luego, vino el hiatus de cinco años, que sirvió para que el cantante explore nuevos horizontes sonoros y de paso, volver a grabar con su mejor amigo, Miles Kane y así lanzar el segundo álbum de The Last Shadow Puppets, que una vez más y luego 10 años, volvió a tener incidencia en un trabajo de los Arctic Monkeys y ese resultado es: ‘Tranquility Base Hotel & Casino’, de este 2018.

Un álbum marcado por el piano como el instrumento más importante de todos, ya que el resto sirve como capas especiales, con una tímida batería y un bajo de jazz con una mínima distorsión. La melodía está a cargo de los sintetizadores y de la voz de Turner, que técnicamente se destaca como nunca antes, desparramando “bowies” por todas partes.

Con este nuevo álbum, Alex Turner hace lo que cualquier artista que sabe interpretar su época y es seguro de sí mismo haría: arriesgar absolutamente todo, el afecto de sus fans más rockeros, su rotación en las radios comerciales y lo más peligroso: el destino de los Arctic Monkyes, ya que no sorprendería que ésto sea lo último que sale del grupo nacido en la ciudad de Sheffield.

El smooth jazz del primer tema ‘Star Treatment’, determina el discurso principal del álbum, que se basa en la redención y sobre lo que aspiraba ser un ex adolescente que admiraba a The Strokes y que ahora se adentra en sus treinta y pico de años, para una nueva etapa de madurez musical, sumamente sincero y espiritualmente derrotado.

Este álbum es una terapia para Turner, una catarsis sobre esta era de la alienación digital, la adicción a las redes sociales, el capitalismo y el aburguesamiento de toda una nueva generación de adultos, que creció con la música de los Arctic Monkeys y al igual que su líder, nada hizo por cambiar la realidad que vivimos hoy y permitió que sucedan todos los males que nos aquejan.

En resumen, ‘Tranquility Base Hote & Casino’, es el proceso deconstructivo de Alex Turner y los Arctic Mokeys, que van dejando de lado “el hit” radial, el glamour, la ambición por triunfar en los EE.UU y lo más importante, van decontruyendo y matando al rock n’ roll que ellos mismos, sin querer queriendo, salvaron a mediados de la década pasada.

Y como la mejor canción del álbum, “Four out of Five”, el sexto álbum de los Arctic Monkeys se lleva 4 estrellas de 5.